¿Qué tengo que ofrecer para obtener el perdón de mi Dios? ¿Qué puedo ofrecerle al Creador y Dueño de todo? No poseo nada, soy un mendigo en busca del pan del perdón, sólo puedo venir delante del que es tres veces Santo con manos vacías, aún no puedo ni siquiera traer fe, la fe no me pertenece, pero la fe tomó mis manos pecadoras para traerme a Sus pies, no soy dueño de nada, sólo puedo extender mis manos rogando misericordia, manos manchadas por el pecado, manchadas de sangre inocente, lo confieso, soy cómplice de uno de los peores asesinatos en la historia humana, el asesinato de un inocente, hombre justo y recto, manso y humilde, un gran hombre entre los hombres, no tiene semejante, es incomparable, el mundo no lo merece, yo no lo merezco, soy cómplice, muchísimos más participaron conmigo en su muerte, pero esta vez sólo hablo de mí, sabes que hablo de Jesús, el Hijo de Dios, mi pecado lo llevó a la cruz, ¿cómo pude ser capaz de semejante atrocidad?, no sólo soy culpable de su muerte, también de la burla y la humillación que tuvo que soportar, insultado, humillado, ¿lo merecía? No, yo sí, Él inocente, yo culpable, transgresor de la ley, pecador, homicida. Pero, además de ser culpable del asesinato del Inocente, soy culpable del asesinato de otras personas, lo dije, soy homicida, tengo las manos manchadas de sangre, los he asesinado cuando he sentido ira y desprecio hacia ellos, cuando he olvidado la gracia y el amor; mis dedos han presionado las teclas de un dispositivo escribiendo palabras que no traen gloria a Dios, oídos que han escuchado el clamor del pecador herido y moribundo pero que la indiferencia y la apatía que hay en mí no me han permitido tender la mano de misericordia para tomarlo y juntos buscar el pan del perdón y la cura para las heridas que ha causado la desobediencia; además de manos y oídos manchados de pecado mis ojos no pasan desapercibidos, ojos lujuriosos que han deseado y codiciado la belleza ajena, que también han arrastrado a mi corazón, corazón adúltero, transgresor, pero, el Espíritu de Dios me ha dado la fuerza para extender mis manos y suplicar por perdón, perdón que puede alcanzar todo aquel que ha creído en las palabras de Jesús, el Hijo de Dios, Él lo ha dicho y en esa promesa confío, que perdonará a todo aquel que se aparte de su pecado, que todo aquel que viene a Él no le será cerrada la puerta del desprecio y el rechazo, al contrario, será escuchado y será perdonado, la puerta de la gracia será abierta por Aquel que es todo gracia y misericordia. A pesar de venir con manos vacías, soy perdonado, y hecho limpio de toda maldad.


“Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.”
— 1º Crónicas 29.11, RVR60

“Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, Y si tuviere sed, dale de beber agua;”
— Proverbios 25.21, RVR60

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;”
— Efesios 2.8, RVR60

“El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero.”
— Hechos 5.30, RVR60

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.”
— Juan 1.11, RVR60

“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.”
— Isaías 53.3, RVR60

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;”
— 1 Pedro 3.18, RVR60

“Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.”
—Mateo 5.21–22, RVR60

“Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.”
—Mateo 5.28, RVR60

“Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.”
—2 Corintios 7.9, RVR60

“Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.”
—Lucas 10.30–32, RVR60

“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”
—Proverbios 28.13, RVR60

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.”
—Juan 6.37, RVR60

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
— Hebreos 4.16, RVR60

“Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.”
—Juan 1.16–17, RVR60

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
— 1 Juan 1.9, RVR60

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